Cuerpos cetónicos y las dietas

Como comentamos en artículos anteriores, uno de los retos que nos surgen a la hora de llevar a cabo una dieta, son los cuerpos cetónicos. Sin embargo, para para ser conscientes de esto es necesario conocer algo más de ellos.

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Cuerpos cetónicos y las dietas

El órgano principal que consume la mayor cantidad de azúcar (glucosa) de nuestro cuerpo es el cerebro; y recibe esa energía gracias los alimentos que ingerimos, en especial: hidratos de carbono como el pan, pasta… y los dulces. No obstante, hay situaciones en la que la concentración de azúcares se ve disminuida como en caso de hipoglucemias, diabetes y como no, en dietas comprometidas.

Lo que ocurre en estos casos, es que cuando nuestro cerebro detecta falta de energía, para poder seguir “trabajando” activa una mayor producción de cuerpos cetónicos. Estas sustancias se obtienen gracias a los lípidos almacenados en nuestro organismo. Sin embargo, los cetónicos son compuestos que cuando se originan en grandes cantidades, se acumulan en la sangre (dando lugar a cetonuria) y resultan perjudiciales para nuestro organismo.

carbohydrates

Nuestro cuerpo utiliza esa vía para obtener energía y dar un aviso de que “algo no marcha bien”. Los síntomas que se producen tras esta situación son bastante diversos: desde eliminación excesiva de líquidos, aliento y olor corporal frutal, mareos y temblores como consecuencia de la falta de energía, vómitos y malestar general…

La forma de detener el proceso con rapidez es ingiriendo azúcares de absorción rápida y permitiendo a nuestro cerebro, recibir un nuevo aporte de energía. Como véis, una dieta muy escasa en hidratos de carbono puede terminar de forma no deseada y resultar no tan atractiva. Jugar con nuestra alimentación y nuestro cerebro puede resultar muy peligroso para nuestra salud, y provocarnos patologías de las que luego nos arrepintamos en un futuro.

Sin duda, las dietas fáciles no existen y solo pueden llegar a crearnos serios problemas en nuestros cuerpos y nuestra mente.