En 1946, motivada por el deseo de realzar la belleza que hay en cada mujer, Estée Lauder creó su propia empresa con tan sólo unos tarros de crema fabricada por un tío suyo químico.
Antes de que siquiera llevasen etiqueta, estos tarros ya tenían una legión de fieles seguidoras. Cuando lanzó su primera fragancia Youth Dew en 1953, una auténtica revolución en la industria del perfume, la compañía Estée Lauder ya se había labrado una excelente reputación por su innovación, investigación y calidad.
Hoy, la colección de productos de tratamiento, colorido y fragancias de Estée Lauder son el mejor ejemplo de lo que el arte y la ciencia son capaces de conseguir. El hecho de que aparezca el nombre de Estée Lauder en cada producto de la firma es de por sí una garantía de calidad y promesas cumplidas, en más de 100 países del mundo.
